lunes 10 de noviembre de 2008

La Cuna



Lucia, hacía meses que se había mudado a una nueva casa, que llevaba años sin ser alquilada, ésta era preciosa era toda blanca, rústica y con un patio Sevillano precioso. Estaba muy bien situada pues se encontraba en el centro de Sevilla, en el casco antiguo, allí vivía con su marido Juan y su hija María, un bebé precioso que apenas contaba 7 meses.

Un día, estaba Laly haciendo la comida en su cocina, una cocina amplia a la que se accedía por una puerta de marco pequeño, por el cual sólo cabía una persona, cuando escuchó a su pequeña llorar. Fue a la habitación de la pequeña llevando consigo el biberón con un poco de agua, por si la pequeña tenía sed.

Al entrar en la habitación observó que María dormía placidamente, así que volvió a la cocina, pensando que quizás, su conciencia alerta le había jugado una mala pasada. Estaba cortando unas verduras cuando volvió a oir a la niña, esta vez un poco más fuerte y más tiempo, así que de nuevo fue a la habitación de María. Al llegar, ésta seguía dormidita en su cuna y no daba señal de haber llorado, Lucia volvió a la cocina, un poco mosqueada…

El fogón lo tenía a espaldas de la puerta de salida, se encontraba allí, sofriendo la verdura, de momento oyó de nuevo el llanto de la niña, que era mucho más fuerte y más largo que los dos anteriores. Esta vez no tuvo que ir a la habitación de María, pues al volverse para acudir al llanto, María se encontraba en la cocina con cuna incluída.

Luciacogió a su pequeña, salió despavorida de la casa, a la cual, nunca más volvió.

¿Cómo pudo pasar la cuna por aquella puerta tan estrecha?

Nadie lo sabe, pero dice la gente que en las noches de luna clara, se escucha a un bebé llorando en la casa.