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Giovanni Bragolin alias Bruno Amadio es un pintor que murió hace algunos años. Es conocido basicamente por una peculiar pintura conocida como “El Niño Llorón”. Cuenta la historia que en él retrató a un niño de un orfanato. Años mas tarde el orfanato se incendió y el espiritu del niño quedo atrapado en la pintura. Desde entonces, se dice que quienes poseen el cuadro sufren desgracias y muertes, pues el cuadro esta maldito. Este fue el cuadro del que mas copias se reproducieron en España y se distribuyeron al mundo. En los cinquenta se dieron muchos casos de casas incendiadas donde todo se encontraba destrozado y quemado, cadáveres carbonizados y lo curioso de todo esto es que el cuadro permanecía colgado en la pared sin un solo rasguño. Los psicólogos no hallaron una explicación a este fenómeno, solo lo llamaron ¿ La maldición del niño llorón?. Se dice que al ver el cuadro, uno siente como el niño de ojos llorosos y mirada tierna te sigue con la mirada, se siente un ambiente que te pone los pelos de punta. Mucha gente posee este cuadro, pero dice que solo ataca a aquellos que descubren que el cuadro esta encantado, en la noche se escuchan lamentos lejanos, el niño sale del cuadro sube a tu habitación y te quita la vida, si es que no mueres antes de la impresión al ver su rostro endemoniado .Luego incendia la casa con todos adentro y borra así la evidencia de su crimen.
Cuenta la leyenda, que allá por el año 1813, había una mujer llamada
Erika que era costurera.
Era una mujer de unos 30 años que vivía sola en la ciudad.
Una noche mientras cosía, llamaron a la puerta.
Ella abrió, pero no había nadie, solo pudo ver que debajo de su puerta le
habian dejado una especie de caja.
Era una caja metálica y un poco oxidada,dentro contenía una preciosa tijera.
Ella la cojió y fue hacia su cesta de la costura para guardar aquella tijera. De pronto tropezó, cayó al suelo y sintió un gran dolor en el pecho, la tijera se le habia clavado...
La pobre Erika se estaba desangrando, y no hacía nada más que pedir ayuda,
pero nadie la pudo socorrer...
Al día siguiente, sus vecinas asustadas porque Erika no respondía a la puerta, llamaron a la policía.
Finalmente pudieron abrir, y allí se encontraron con la sangrienta escena de lo que había sucedido aquella terrible noche.
Pero lo peor fue, cuando todos sintieron un ruido en la ventana, se acercaron a mirar, pero solo era el viento, de repente se dieron la vuelta, y
Erika ya no estaba.....
En la actualidad, se dice que si por la noche te pones frente a una ventana, con una tijera poniendo los dedos indice sobre la punta y dices: Erika, Erika, estas ahí? , ella te responde... o tambien puede ser que la tijera se cierre...
Una noche de invierno, en el año 1956, una muchacha, Dennis Hopkins de 19 años, fue asesinada y violada. Sus padres nunca se recuperaron de esta gran pérdida, ya que ella era única hija en la familia.
Cinco años después, una noche negra de invierno, en 1961, un muchacho, Richard Jordan fue con sus amigos a un bar, cuando él vio una muchacha muy bella, pálida, de cabello claro y lacio, estaba tomando una taza de café. Richard la vio, y el se dirigió hacia la bella y pálida damisela , para charlar un rato con ella.
Él le pregunto amablemente su nombre, y dijo llamarse Dennis Hopkins. Él se presentó y se puso a platicar con ella.
Charlaron largo rato en ese momento, se le volco cafe en su vestido blanco.
Ella le comento que era ya tarde, que debía irse. Richard se ofrecio a llevarla y ella aceptó, cuando estaban en la altura del cementerio ella dijo que la dejara ahi que faltaban unas pocas cuadras.
Al día siguiente, Richard, fue a la casa de Dennis, para ir a buscarla. Le abrió la puerta su madre. Él preguntó si Dennis se encontraba, y la mujer palideció. Dijo que no quería que le hicieran bromas de ese tipo. Richard, preguntó algo asustado a que se refería. Ella dijo que Dennis murió en 1956. Él dijo que eso era imposible, que estuvo con ella la noche anterior.
La mujer confirmó que era imposible, que estaba muerta, entoces le ofreció ir al cementerio a ver la lápida , y su cuerpo. Él acepto.
Ese día a las 20:00 hs, ambos se encontraron en el cementerio,con una pala. al desenterrar el cuerpo, el joven vio su cabello lacio, con rostro pálido. En ese momento, el muchacho descubrió que... llevaba puesta su vestido blanco, con la mancha de cafe
Mary Reeser era una viuda de 67 años que vivía en un pequeño apartamento en Florida. El dos de julio de 1951 llegó un telegrama para ella. La casera, que vivía en la misma finca, trató de entregarlo pero la viuda Reeser no respondió a sus llamadas. La casera trató de abrir la puerta pero el pomo estaba tan caliente que no pudo contener un grito de dolor. La señora pidió ayuda a dos pintores que trabajaban en las proximidades. Éstos, de forma muy imprudente, forzaron la entrada a base de empujar la puerta hasta que cedió destrozada en varios pedazos. Tuvieron que echarse atrás inmediatamente pues una ráfaga de aire ardiente y humo salió del interior. Poco después pudieron entrar en el apartamento esperando encontrar un incendio, pero no había rastro de llamas, únicamente una pequeña llama próxima a la cocina que apagaron sin dificultad. La señora Reeser debió estar sobre el sillón, pero de éste sólo quedaban el armazón y los muelles. De su propietaria apenas se distinguían unos pocos huesos, entre ellos un cráneo tremendamente reducido en tamaño a causa de la intensidad del calor. Sorprendentemente apareció también una zapatilla de raso que todavía contenía un pie humano, aparentemente amputado a la altura del tobillo a causa del calor. La zona afectada por las llamas se limitaba a una pequeña área alrededor del sillón, pero poco más allá no había rastros. Es más, un periódico situado poco más allá estaba intacto. Los expertos que investigaron el caso no salían de su asombro. La temperatura que consumió el cuerpo debía ser similar a la que se alcanza en los crematorios funerarios, más de un millar de grados, pero el fuego no se extendió más allá de un metro alrededor de la infortunada mujer. Tampoco se encontraron causas aparentes del incendio. La combustión espontánea parece ser un misterioso fenómeno, no aceptado plenamente por la comunidad científica, por el cual el cuerpo humano parece estallar en llamas sin causa aparente y de forma terriblemente violenta y rápida. En ocasiones se da el caso que las prendas de ropa de la víctima ni siquiera resultan afectadas.
Hace unos dos años, en Granada capital, ocurrió un asesinato que llamó mucho la atención. Fue en un piso de estudiantes, donde vivían cuatro chicas. Una noche, dos de las chicas se fueron a sus respectivos pueblos ya que era viernes, para pasar el fin de semana. Las otras dos se quedaron en el piso. Una de ellas decidió irse a dormir al piso de una compañera de clase. Se fue dejando a la otra sola en la vivienda.
Por la noche, la que se había ido a dormir fuera se dio cuenta de que no tenía pijama y volvió al piso a recogerlo. Fue a su habitación y no encendió la luz para no “despertar” a su compañera. Cogió el pijama que estaba en el armario y se fue de nuevo.
A la mañana siguiente, cuando volvió, se dio cuenta de que la policía estaba en el piso y que los vecinos llenaban el pasillo. Se asustó mucho porque no sabía qué había pasado. Se dirigió a su habitación y vio que un “cuerpo” se encontraba en el suelo tapa-do con una sábana. ¡Era un cadáver! ¡Su amiga había muerto! ¿Cómo? Se puso muy nerviosa, un montón de preguntas se atropellaban en su mente y no encontraba ninguna respuesta.
La noche antes un ladrón había entrado en el piso y, estando la chica sola, la mató después de robarle el dinero que tenía. Cuando la chica protagonista fue al piso a recoger el pijama, el ladrón se encontraba en su habitación y ya había asesinado a su compañera. Dicho hombre dejó escrito en el espejo de la habitación, con pintalabios rojo: SUERTE QUE NO ENCENDISTE LA LUZ.
La Casa Blanca fue construida en 1790, y desde entonces, se han producido apariciones de fantasmas de personajes ilustres que vivieron en ella. Entre los personajes cuyas apariciones se reportaron más veces, están Abraham Lincoln, George Washington, Martha Washington (esposa del anterior). Debido a la naturaleza de las actividades que allí se llevan a cabo, nunca se han producido informes oficiales de la presencia de fantasmas en la Casa Blanca.
Algunas de las primeras damas que habitaron allí, organizaron sesiones de espiritismo dentro de la residencia, con el fin de contactarse con los fantasmas en la Casa Blanca. Entre las primeras damas que organizaron sesiones están: Mary Todd Lincoln, Eleanor Roosevelt, Jane Pierce. La propia Hillary Clinton, contrató una médium para contactarse con el espíritu de Eleanor Roosevelt.
Resulta muy curioso que los primeros fantasmas en la Casa Blanca, fueran el matrimonio Washington, ya que si bien George fue quien ideó la mansión, nunca vivieron en ella porque murió antes de que se finalizara.
Se comenta que las actividades paranormales se incrementan en tiempos de crisis y guerras.
Hay testigos que afirman haber visto a Thomas Jefferson con su violín, tocando melodías. En general las apariciones se producen en las habitaciones que ocuparon en vida.
Algunas apariciones de los fantasmas en la Casa Blanca :
Fantasmas en la Casa BlancaEl propio primer ministro de Gran Bretaña, Winston Churchill y la reina Wilhelmina de Holanda, aseguraron que durante sus visitas a Washington, sintieron la presencia del fantasma de Lincoln, que según comentaron, algunas noches, tocaba a la puerta de su antigua habitación. La propia viuda de Lincoln habría realizado sesiones espiritistas para contactar el espíritu de su esposo asesinado, siendo éste el que cuenta con más apariciones entre los fantasmas en la Casa Blanca.
El presidente Woodrow Wilson, relató un encuentro con el fantasma de Lincoln.
El fantasma de la ex primera dama, Dolly Madison, apareció una sola vez en la década de 1940, cuando se realizaron tareas de excavación en el jardín de rosas que ella mandó sembrar. Los jardineros fueron testigos presenciales, y se negaron a arrancar los rosales, por temor a la furia del fantasma.
Las autoridades no niegan la presencia de fantasmas en la Casa Blanca, y el propio jefe de protocolo, Gary Walters, testimonia que junto a tres agentes del servicio secreto, presenciaron el cierre de puertas por sí solas, y la presencia de una corriente de aire helado inexplicable.
Vanessa, es una joven de Gijón que estudia Terapia ocupacional en la
Universidad de Talavera. Junto con otras dos chicas alquiló un piso en la calle de los Templarios para que los gastos fueran menores.
Durante el segundo curso, Vanessa suspendió dos asignaturas y sus padres le enviaron el mes de agosto para estudiar.Una noche de verano en la que estaba sola, cuatro golpes secos sonaron a su puerta. Vanessa creyó que se trataba de algún amigo con el que salir a tomarse una copa, pero se trataba de una niña de alrededor de siete años.
La niña, de hermosos tirabuzones rubios y grandes ojos castaños miró a Vanessa y le dijo que se había perdido. Vanessa le dejó entrar, le preparó un vaso de leche y le dijo que iban a ir a la policía. Verónica le rogó que no lo hiciera esa noche pues tenía mucho sueño y quería dormir. Vanessa accedió y le preparó la cama. Por la mañana temprano cuando Vanessa iba a llevarla a la policía, entró en el cuarto y vio que la niña, llamada Verónica, no estaba.
Un año después en idéntica situación, la niña volvió a aparecer. Parecía que no había crecido nada. De nuevo Vanessa le preparó la cena y le dejó dormir pero al día siguiente Verónica volvió a desaparecer sin dejar rastro. Vanessa fue a la policía y dio todos los datos de la chiquilla pero no se habían producido denuncias ni nadie había reclamado una desaparición. Tras dar muchas vueltas, Vanessa llegó al Hospital de San Prudencio. Un hospicio para niños y niñas huérfanos. Allí la madre Sonsoles, le explicó que no tenían ninguna niña de esas características. Justo cuando se disponía a salir Vanessa del lugar, otra monja llegó con un calendario de dos cursos atrás. Allí estaba la foto de Verónica, tal y como Vanessa le había visto. - Sí ¡es ella! - gritó. Las dos monjas se miraron extrañadas - Verónica murió hace dos años.
Aquella noche, cuatro golpes secos sonaron en la puerta de Vanessa. La muchacha observó por la mirilla de la puerta. Allí estaba de nuevo Verónica, con los brazos cruzados y cara de enfadada. - Has tardado mucho en abrirme, tengo hambre y sueño - dijo la niña.
Vanessa aterrada preparó todo como lo había hecho habitualmente.
Cuando acostó a Verónica no pudo soportar el terror y entró despacio a su habitación. La niña estaba totalmente arropada. Vanessa retiró la sábana y bajo ella, como un suspiró pareció desvanecerse un cuerpecito en una nube. Sobre la almohada, con letra infantil y varias faltas había una nota Gracias por la leche y los dulces, ahora tengo que irme a llevar al infierno a las otras tres chicas que no me dejaron entrar a sus casas.